Mis pensamientos son sombríos y oscuros, y mis letras lo demuestran, pero por una vez en mi vida, escribo con sentimientos esperanzadores.
No hay dolor, ni rencor, ni odio en mis dedos que taladran el teclado, aunque me guste escribir sobre lo mierda que es la vida y lo mal que me trata.
Hoy no, hoy no lo haré.
Hoy solo me queda decir, que la vida no ha terminado, estoy viva y quiero vivir.
El sol sale cada mañana en mi ventana y la luz ilumina mi rostro.
¿Porque sufrir?
No, hoy no. Hoy nada ni nadie cambiará la sonrisa de mi cara.