Todo se tiñe de un negro blanquecino que te inspira a no seguir adelante, a resguardarte en tu refugio sin permitirte salir de el... y es ahí cuando llegas a comprender, que la hipocresía de las demás personas no puede manejar tu vida, por mucho que tu mente se deje vencer por ella.
Inspiras, espiras... y ¡puff! todo se acabó.
Decides terminar con ello, y no volver, nunca jamás, a dejarte llevar por aquella gente hipócrita que solo pretende encaminar tu vida por el sentido contrario a lo que tú quieres o pretendes llegar a ser.
Por eso, querida amiga, te digo: ¡libérate!
No hay comentarios:
Publicar un comentario