No lo intentes.

Sí la vida es bonita, si eres feliz, si por tu cuerpo solo corre dicha... no, no sigas adelante, no te adentres en este blog.
Esta lleno de dudas, miedos, inseguridades, dolor, ira, rabia, muerte, destrucción, desolación, soledad...
No es apto para mentes sensibles.
¿Te atreves?
Yo ya te avisé, bienvenido al mundo del olvido.

24 de marzo de 2011

Volvió a nacer aquel día que probó, por primera vez, la sangre.
Sin más cavilación, despedazó a aquel asesino que estaba condenado y lo mutiló, absorbiendo cada gota de sangre que emanaba de su cuerpo.
Se sintió viva, la sangre le dio la energía que nunca había tenido su cuerpo casi inerte.
Eso, a su vez, la aterrorizaba. Significaba que tendría que matar para poder sobrevivir y ella no quería eso.
Llego a la conclusión de que mataría a aquellos que habían echo algún mal en el mundo y así, de paso, lo limpiaría.
Después de llevar 473 hombres, porque solo mataba hombres, se dio cuenta de que ella también era una asesina.
Intentó quitarse la vida por ello, pero no fue capaz.
Era inmortal.

18 de marzo de 2011

Rozó sus labios por primera vez. Hacía tiempo que había desistido en tratar de alcanzarlos, ella la había rechazado una y otra y otra vez.
Pero, al fin, había sucedido. Ella no pudo luchar más contra su impulso, ni los tabúes, ni la sociedad, ni su familia... podía esconder ese sentimiento que, desde que la conoció, le invadía.
Había soñado cada noche que estaba en sus brazos, y que las tibias sábanas rodeaban sus cuerpos desnudos. Se perdían en un mar de olas, con el vaivén de sus caderas.
Había llegado el día, no pudo aguantar más y se lanzó a sus labios. La besó como nunca antes había besado a un hombre, la pasión le sobresalía por cada poro de su piel. Y sabía que ya no podría parar.
Desnudas, en vueltas en sábanas, dejaron al libre todas sus ataduras, todo ese deseo desde poseerse que llevaban callándose desde hace meses. Ahora no había nadie más, era ella y ella.
La noche pasó rápido, y ella... supo que jamás podría volver a estar con un hombre.

3 de marzo de 2011

Horas.

Ya no quedan horas en el transcurrir de la vida. El tiempo se termina y nadie tiene a dónde ir.
Aprovecha la hora que te queda, ¿qué harás? Tienes muchas opciones: puedes quedarte sentada en el sofá viendo la tele (lo que siempre has echo con tu vida), o puedes salir a pasear y ver la naturaleza (porque existe, ¿sabes?), también puedes llamar a tus seres queridos y decirles que los quieres (más que nada para que sepan que estás vida, aún), puedes jugar a la lotería (aunque nunca te creíste afortunada)... puedes... puedes hacer tantas cosas.
Pero no te quedes quieta, y date prisa. Porqué tampoco tienes toda la vida, y nunca mejor dicho.
En esta hora, debes aprender a valorar la vida, y ver que haces con ella.
¿Podrás aprovecharla cuando no has aprovechado ninguna otra en toda tu vida?

2 de marzo de 2011

Buscó la soledad en cada rincón de su alma y, para su sorpresa, no había nada más que esa angustia y rechazo que desde siempre sintió.
Había llorado casi todas las noches desde que tenía uso de razón, y las que recuerdas que no había llorado era porque estaba borracha.
Nunca encontró el camino, pero nunca quiso desistir.
Siempre le rondó una solución por la cabeza, el suicidio, pero nunca se atrevió.
No sabía porque no se atrevía a terminar con su vida. No había nada que la ataba, cada día era una lucha continua por sobrevivir marcado por la soledad más cruel que creía que podía existir.
No tenía padres, ni hermanos, ni marido, ni hijos... no tenía nada. Y nada la retenía a este mundo. Pero aún así, para su sorpresa, no era capaz de salir volando.
Pero tampoco quería seguir... ¿porqué?

Nunca hayó la respuesta.